¡Corre hacia el rugido!

Apóstol Lic. Bernardo de Quesada

Usted nunca caminará en victoria hasta que sepa que su enemigo está derrotado. La culebra que llaman diablo ya no tiene poder, ni autoridad para derrotar a los hijos de Dios. Pero, ¿por qué tantos cristianos llevan vidas de derrotas?

Esto se debe a la capacidad de dejarse engañar, por no comprender quienes son en Cristo. El concepto de que el diablo está destruido no significa que no exista. En el griego la palabra destruido se escribe “katanqueo, que significa dejar sin poder, reducir a cero y paralizar.

Hoy hemos sobredimensionado el rol del diablo

A veces confundimos el propósito de la obra en la cruz, porque pensamos que sólo fue para pagar el precio por nuestros pecados, y aunque esto es verdad, se nos olvida el otro propósito por el cual Cristo fue al Gólgota, y es que allí dejó sin poder al enemigo y lo paralizó para siempre, (Col.2:14-15).

 Hoy hemos sobredimensionado el rol del diablo, cualquier creyente dice que el diablo es un león, lo cual es un craso error. Él no es un león, aunque  anda como león.  Veamos lo que dice la biblia: “Sed sobrios  y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe” (1Pedro 5:8-9a).

El enemigo hace un ruido extenso, no puede mordernos, aunque sí asustarnos. Muchos cristianos se retiran cuando perciben los rugidos del diablo (por medio de los humanos). ¿Por qué? Por ignorancia. La perdición está en huir hacia la zona de aparente calma. Jesús es el león de la tribu de Judá, (Ap.5:5).

La zona segura es resistir el rugido, la razón se la ilustro con mis conocimientos de zoología.  Sabemos cómo actúan las manadas de leones en su medio; los viejos se sitúan en la parte alta de un lugar, pues están gastados y sin fuerzas. En la parte baja se disponen los leones más jóvenes. Luego los felinos ancianos emiten un terrible rugido, y las presas asustadas corren en toda dirección.

Los leones viejos los se sitúan en la parte alta para asustar, pues están gastados y sin fuerzas

Las que corren hacia el rugido están a salvo, pero las que se alejan del rugido se dirigen hacia la trampa, pues allí están los que no rugen, pero tienen dientes.

Las que corren hacia el rugido están a salvo, pero las que se alejan del rugido se dirigen hacia la trampa, pues allí están los que no rugen, pero tienen dientes

 

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Un comentario

  1. Temas como estos deben de ser vividos y entonces el Reino avanzará arrolladoramente. Gracias Papá Dios por esta revista o medio digital.
    Victorias.

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