El Evangelio del Reino que saca de la Pobreza

 Apóstol Bernardo de Quesada

La Iglesia ha crecido bajo un diseño de pobreza y escases. Nuestra gente puede recibir lo mejor para salir de esa condición y es el Evangelio del Reino.

Miremos cuando Juan le envía dos discípulos a Jesús en Mateo 11:5 acerca de si era o no el que había de venir. En cada caso el Señor le da la respuesta proporcional a cada situación, menos en lo relacionado a los pobres, mire esto: “Los ciego ven. Los cojos andan. Los leprosos son limpiados. Los sordos oyen. Los muertos son resucitados”.

Pero es sorprendente que cuando llega a los pobres, no dice para  “y los pobres son prosperados”. ¿Qué ocurrió? Lo que dice es “Y a los pobres es anunciado el Evangelio”. Esto nos dice que en el Evangelio del Reino están los diseños, los códigos y los principios para sacar a un pobre de su condición social. Le resulta imposible a un leproso limpiarse él mismo de su lepra, o a un sordo devolverse la audición; pero, en cuanto a la pobreza, con los códigos de Dios, sí puede un pobre salir de esa condición socio-mental.

Hay mucha falta de juicio en el pobre, Salomón dice en Proverbios 13:23 “que en el barbecho (campo) del pobre hay mucho pan (riquezas) pero se pierde por falta se juicio (iniciativa)”. Sólo lo que está entre paréntesis: “en el campo del pobre hay muchas riquezas, pero se pierde por falta de iniciativa”

Si continuamos con nuestra mentalidad contemplativa, lo único que cosecharán nuestros hijos serán deudas o hipotecas.

Con la repartición en cantidades industriales de comida o dinero no se saca a la gente de su condición, pues en los países ricos se destinan millonadas a estos fines y sin embargo, siguen llenos de pobres. En el país más rico del mundo, Estados Unidos, hay 30 millones de pobres.

¿Qué le vamos a dejar a nuestros hijos en Cuba si no cambiamos de mentalidad y generamos ideas que pongan en prácticas mecanismos de desarrollo sostenido? Si continuamos con nuestra mentalidad contemplativa, lo único que cosecharán nuestros hijos serán deudas o hipotecas.

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