La Fe y su contraparte

Apóstol Lic. Bernardo de Quesada

La fe es la llave que abre las promesas y bendiciones del cielo. Tu necesidad no trae la provisión de Dios, como nos ha enseñado la religión, ni tus lágrimas tampoco. ¡Es tu fe! La fe es la capacidad de accionar sobre la base de lo que crees. La fe es el medio más confiable y directo de encontrar gracia ante los ojos del Eterno.

Romanos 12:3 muestra que nosotros tenemos una medida inicial de fe: “conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno”. Observe, que la palabra repartió está en tiempo pasado. Es cosa nuestra, por medio del oír la palabra, hacerla crecer en nuestros corazones. Algunas veces al bajar del púlpito, creyentes se me han acercado diciéndome: hermano Quesada, nos hace falta que ore por nosotros para que el Señor nos aumente la fe, pues queremos servirle con más fe.
Este es el mismo error que cometieron los discípulos de Cristo en Lucas 17:5, al decirle, “Señor auméntanos la fe”. Cristo nunca les dijo: Sí, se la voy a aumentar. Ahora prepárense muchachos: ¡Uno,…dos, y…tres!, ¡ya la tienen!
¿Qué fue lo que realmente le dijo el Señor? Él lo que le dijo fue que ellos eran los que tenían que tener fe. Dicho de otra manera: Ya ustedes me tienen en sus corazones y han oído bastante mis palabras, lo que necesitan es hacer crecer esa fe.
Romanos 10:17, explica cómo hacer que la fe crezca. La clave está en lo que oyes. Lo que más tú oyes influye en lo que más vas a creer. Lo que más escuchas determina tu pensamiento, y tu vida siempre se dirigirá hacia el lugar donde está tu pensamiento más dominante: “Cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios” (Romanos 12:2, versión Dios Habla Hoy).
Tenemos que ser muy selectivos con lo que escuchamos. Aclaro, que tu descalabro no dependerá de todas las personas, sino sólo de aquellas personas incrédulas que más le das oído. Menos mal que Jairo hizo caso omiso a aquellos que le dijeron: “Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro?” (Marcos 5:35). Lo que más oyes determinará tu crecimiento o tu funeral. Lo que más oyes es a lo que más le vas a hacer caso, y será, por añadidura, lo que más aparentarás ser.

Si te alimentas de talleres e institutos que dicen que ya Cristo no hace milagros y que los dones y los ministerios de Apóstoles y Profetas no son para hoy, eso mismo vas a injertar en tu aparato pensante y lo aceptarás como verdad. Lo que más nosotros somos hoy, puede que esté relacionado de manera proporcional con lo que más hemos oímos en el pasado, ya fuera positivo o negativo.
Cuando alguien te venga con palabras que no te edifiquen, dígale que sus oídos no son cajones o cestos de basura para oír cosas que no sirven. Dispóngase a escuchar solo aquello que pueda edificar tu ser. Hay mucha gente que se preparan y meditan en su fracaso futuro, tienen la certeza de que lo peor se avecina para ellos. Cuídese mucho de darle oído a esas voces incrédulas, así como de maquinar pensamientos e ideas negativas. Un incrédulo puede afectar el brillante futuro que Dios ha dispuesto para ti. Ya antes de tu nacer existías en la mente y en los propósitos de Dios. Cuando damos oído a la incredulidad, podemos afectar el propósito de Dios en nosotros. Y no vemos realizada esa promesa tan linda del Salmo 138:8, “Jehová cumplirá su propósito en mí”.
Si quieres que tu fe siga creciendo vertiginosamente en los próximos meses, vas a tener que borrar de tu agenda de amistades intimas a algunas personas. Síguelos tratando con amor, pues Dios nos manda a tratar a todas las personas, pero no te solidarices con su voz. ¡Te asfixian tus sueños y propósitos! Arrímate a hombres como Eliseo, que al venir la duda puedan decir: “Te ruego, oh Jehová que abras sus ojos para que vea” (2Reyes 6:17).

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Un comentario

  1. robert luis osoria corrales amancio

    La Fe viene por el oir y el oir la palabra de Dios.En estos últimos años he tenido que dejar de oir personas tontas sin objetivos, sin metas y desde que los deje de oir mi Fe creció sobrenaturalmente ahora veo las soluciones y no los problemas, los milagros y no las enfermedades. Los jóvenes son blanco de estas personas tontas que tratan de disuadirlos para que se aparten del propósito que Dios tiene para ellos, acércate a personas que compartan tus sueños, a personas que te edifiquen como buen hijo nde Dios. Le doy gracias a Dios por permitirme conocer al apóstol porque el cambio mi manera de pensar y mi vida.

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