Escuela de envío a las naciones

En Horas de la tarde del  jueves 20 de julio concluyó en Versalles, Camagüey, la primera etapa de la Escuela Internacional de Envío a las Naciones, única de su tipo en nuestro país. Más que enseñanzas revelacionales, el evento se enfocó en temas prácticos sacados de las experiencias del Apóstol Bernardo de Quesada.

“Llevo años con este proyecto en mi corazón, desde los primeros errores que cometí en los trámites, por inexperiencia; me propuse enseñarle a los demás que tuvieran pasión por llevar el evangelio a otras naciones”, explicó el Apóstol Bernardo de Quesada. “En todo este tiempo hablar de viajes en Cuba era una utopía, pero ahora vemos cómo Dios ha roto las cerraduras y en fe nos preparamos para cuando las puertas se abran totalmente”. 

El evento, que comenzó el martes 18 a las 3 de la tarde, reunió casi un centenar de cristianos de todas partes de Cuba,  comprometidos con el evangelio. Los requisitos y altos estándares de inscripción respondieron al propio objetivo del entrenamiento. Nadie va a las naciones sin pasaporte, quien no se comprometa y pelee en oración por su propio país, no se apasionará e intercederá por otra nación, y finalmente quien no esté dispuesto a invertir dinero en superarse, menos lo hará para bendecir otros países.

“Era necesario romper falsos conceptos que han creado fortalezas mentales en los cubanos”, dijo la Profeta Dámaris Marín. “La mentalidad de miseria arraigada en Cuba hace que muchas personas sueñen con salir al exterior para resolver sus problemas económicos, y no estoy hablando de los que sueñan con emigrar definitivamente. Los que salen del país a predicar lo hacen con falsas expectativas que casi nunca se cumplen. Terminamos saliendo a buscar, en vez de salir a entregar. Tenemos que aclarar nuestro objetivos y dejar el egoísmo”.

Las conferencias impartidas rondaron los temas prácticos sobre elementos antes y durante los viajes, además de un repaso básico de geografía. “Ha sido lo máximo, ahora estoy más apasionado por salir al mundo a predicar”, dijo a nuestro Semanario, el Pastor Adolfo Rodrigues del sur de Camagüey. “Me he quedado con sed de aprender más”.

“Hacía tiempo que estaba anhelando esta escuela porque estira nuestra mente”, explicó el Pastor Efraín Pérez. “Para esta visión de alcance mundial necesitamos entrenarnos en aspectos prácticos además de los espirituales”. Uno de los impartidores fue el Pastor, Dr Alejandro Torres que dio un repaso sobre los cambios que trajo la Reforma Apostólica a la Iglesia y cómo mantener esas victorias; con el objetivo de preservar nuestra identidad, la dependencia de Dios y las motivaciones limpias.

Consejos como, salir con nuestra mejor ropa para no dar lástima, fueron claves para romper la mentalidad de mendigos, porque la gente da más para tu visión que para tu necesidad. “Esta escuela me ha servido para ver más cerca el sueño de llevar el evangelio a otras naciones”, contó el Evangelista Pablo Carrasco, de Cienfuegos. “He encontrado aspectos prácticos de la geografía y el proceso del viaje que me han cautivado porque ni siquiera sabía que existían”.

Se tocaron también elementos a tener en cuenta cuando se imparte en una Iglesia fuera de Cuba y el respeto a los anfitriones. Fue un tiempo propicio para compartir los nombres y localizaciones de los países que en estos momentos no necesitan visado para viajar desde nuestra nación, y el auditorio agarró el reto de llevar el evangelio a alguno de ellos.

La reunión terminó con una ministración sobrenatural en la que los asistentes fueron ungidos con aceite y enviados a las naciones. La profeta Dámaris Marín profetizó la activación de conexiones divinas y movimientos de finanzas para respaldar el llamado a las naciones. El poder de Dios se derramó con fuerza extraordinaria sobre los sedientos que anhelaban ser enviados y que hasta hace pocos días veían como imposible la salida a las naciones.

“Creo que este entrenamiento hubiese evitado que cometiera errores a la hora de cruzar la aduana, en mi reciente viaje a la República Dominicana”, explicó el Pastor y Evagelista David Álvares Lora, de Baire, Santiago de Cuba. “La Escuela, objetivamente era necesaria para mí antes de viajar. Si hubiese sabido todo lo que aprendí, realmente me hubiese preparado mejor e incluso la bendición financiera habría sido mayor. Consejos tan sencillos como llevar materiales impresos o audios para vender donde prediqué hubiesen marcado la diferencia en lo económico. Hemos desarrollado en Cuba la mentalidad de mulos (compran ropas en el exterior para vender en Cuba), y nos olvidamos de que en el mundo lo que más vale no es la ropa, sino los conocimientos.”

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